martes, 22 de septiembre de 2009

COMPROMETIDOS



Nuestra mirada cotidiana nos enfrenta a un paisaje gris, triste de smog, tráfico, basura, antenas, anuncios, cables. La degradación de la naturaleza golpea algunos rostros. Un planeta herido de muerte pide a gritos que veamos el daño que le hacemos, ya no se justifica la ignorancia cuando hablamos de cuidar la única casa que tenemos: una tierra que gime.
Si no asumimos que tenemos una obligación personal sobre el cuidado del medio ambiente, si no servimos a nuestro planeta para enriquecerlo, para mejorarlo y nos mantenemos en la indiferencia. entonces olvidamos que somos parte de esa naturaleza, que dependemos de ella para existir y que somos responsables de los otros seres con quienes compartimos el planeta.

La vivencia sana, la conservación de nuestro planeta depende de la comprensión de un entorno del que somos parte, no como una obligación lejana sino cotidiana. Una responsabilidad que se impone ya, un compromiso ineludible.

Porque no podemos amar a Dios si no amamos su creación.



ROMANCE SONÁMBULO


“Verde que te quiero verde.

Verde viento. Verdes ramas.

El barco sobre la mar

y el caballo en la montaña.

Con la sombra en la cintura

ella sueña en su baranda,

verde carne, pelo verde,

con ojos de fría plata.

Verde que te quiero verde.

Bajo la luna gitana,

las cosas le están mirando

y ella no puede mirarlas...”