sábado, 3 de octubre de 2009

AMO LA ALQUIMIA




Amo la alquimia, me intriga, me tortura felizmente con sus métodos herméticos, casi inasibles. Reciclar es un rito, un trabajo de alquimia en el que los restos de nuestra cotidianeidad, vueltos escombro, se transforman en campo abierto, hojas en blanco para que volvamos a escribir las historias de todos los días, las que dejan rastro en nuestra memoria, dependiendo de su peso y valía, o que, bajo el abanico de la escoba, se van en paz a figurar en abismo de los recuerdos dormidos. Y ojalá volvieran, transformados de nuevo, a rendir respeto a nuestra Madre Tierra. Hemos encontrado la piedra filosofal para la alquimia de los tiempos en que vivimos, ojalá todos la poseyéramos, todos la utilizáramos: RECICLAR


Elia López.

GRACIAS



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que han flotado hacia nosotros para conmovernos y tomarnos la mano:

los que generosamente nos han enviando residuos plásticos.
los que nos han brindado su apoyo con comentarios enriquecedores
los jardines de niños que nos han visitado
a sus maestras por sembrar en los corazones de los niños semillas de vida
los que con sus textos nos han aguijoneado con nostalgias de tierravida


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domingo, 27 de septiembre de 2009

GEO




Toco tu piel, estás seca, una áspera sonrisa atraviesa tu rostro de arcilla. Intento besarte para devolverte la brisa, pero me agota tu osario de arena y cal. Te estás muriendo, y yo aquí, en silencio, tosco y huraño ante la devastación.

Me dicen que soy culpable, que me bebí toda tu belleza a borbotones intensos de lujuria, que te escancié sin hartazgo ni mesura, que tomé tu riqueza prístina desde las entrañas mismas de tus venas.
Y sí, es posible que sea yo responsable de la presente mutilación de tu belleza húmeda, que mis años de irreverencia te hayan finalmente estrechado y agostado.
Sin embargo, no me culpes del todo, ¡tú te entregaste sin condiciones y me dejaste poseer toda tu territorial belleza!, cediste tus vírgenes manantiales a mi salvaje arresto de piraña, dejabas que talara tu piel con certero abuso de confianza, que exprimiera tu goteante limo, tus termas abismales. Te otorgaste amante y satisfecha, me alegraste con monumentales senos perfilándose en el horizonte, me bebí todas tus lágrimas, tus gotas de ambarino néctar. Te rendiste a mi mordida rapaz y a mis caricias de bestia, tomé todo lo tuyo con ignorante prepotencia: tus frutos de colores, tu mies, tus negras fosas de pedernal, tu paisaje feliz, tu pureza milenaria.
Luego, cautiva ya de mi destructivo abrazo me volví caprichoso y exigente con tus generosos dones.
Mas luego, aunque ignorada, cuando yo emigré siguiendo la sirénea copla del asfalto, seguiste prodigando tus savias subterráneas.
Al final, cuando tus estertores me llamaron con telúrica tristeza, asistí a tu agonía todavía un poco escéptico. Hasta que sentí hambre y sed me di cuenta de la catástrofe.
Ahora te miro, toco tu piel y ya no me das nada, ya no puedes, aunque quieras. Tu muerte es inminente, durante años te he matado. Pero, me arrastras tras de ti en cumplimiento del destino que nos une, amantes milenarios engarzados en fatídica y parasitaria relación universal.


 Yolanda Ramírez Michel
Escritora y mitóloga tapatía